Las altas temperaturas, la falta de lluvia y la presión turística están complicando el verano en los espacios naturales del Altoraragón. Los ecosistemas se resienten y es necesario actuar con contundencia para evitar pérdidas irreversibles de la biodiversidad. Esta semana ya se ha denunciado ocho personas por realizar acampadas libres en el humedal singular de los ibones de Anayet, en el término municipal de Sallent de Gállego. "El monte ha pasado de ser un entorno frecuentado casi en exclusiva por montañeros y grandes aficionados a convertirse en un destino masivo debido a la difusión en redes sociales", reconoce el jefe de la Policía Adscrita en Huesca, José Manuel Usieto.
Este cambio de tendencia obliga a intensificar el control. "Está bien que la montaña sea un espacio libre y accesible para todos, pero esto no es un parque de atracciones, la gente debe ser consciente de que está en un entorno natural que requiere unos cuidados específicos, no hay un servicio de limpieza que vaya detrás recogiendo lo que se tira", destaca. Además, no todo el monte se puede utilizar de la misma manera. Existen zonas de especial protección y muy sensibles, como los ibones o los parques naturales, donde viven especies animales y vegetales que sufren enormemente por la presencia humana. "No podemos convertir estos espacios protegidos en lugares masificados y sin ningún tipo de control", señala el responsable policial. En este trabajo de vigilancia y supervisión tienen una especial relevancia los Agentes de Protección de la Naturaleza (APN) de la comunidad.
Por ejemplo, en el ibón de Anayet las cosas se han descontrolado en las últimas semanas, coincidiendo además con un aumento del uso turístico del valle de Tena debido a la celebración de Pirineos Sur, entre otras actividades. Durante una inspección, los agentes localizaron cinco acampadas ilegales, cada una compuesta por una tienda de campaña, y levantaron cinco actas de infracción. Por segundo año consecutivo se ha emitido una orden que prohíbe hacer noche en el enclave entre el 21 de junio y el 21 de septiembre y también el baño en sus aguas.
El jefe del Seprona de la Guardia Civil de la Zona de Aragón, el comandante Arturo Notivoli, recuerda que por estos motivos se mantiene durante todo el verano un operativo específico de vigilancia y control en los espacios naturales protegidos de Aragón, con especial atención a sitios de gran afluencia como el entorno del refugio de Góriz, en el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido.
El responsable del Seprona advierte además de que se ha extendido la práctica de bañarse en los ibones pirenaicos, integrados en un 99 % en espacios naturales protegidos, una actividad que provoca un grave impacto sobre sus ecosistemas porque "alteran los fondos, remueven sedimentos y deterioran el equilibrio ecológico".
La situación, todavía no descontrolada, requiere también un amplio trabajo de concienciación social y de protección administrativa que reclaman las asociaciones como la Plataforma en Defensa de las Montañas. "Nos parecen bien las medidas destinadas a proteger espacios tan sensibles como los ibones de Anayet, pero no son más que una tirita que no sería necesaria con una resolución definitiva como sería la declaración de parques naturales", afirman.
En el caso concreto del valle de Tena el responsable de la Policía Nacional reconoces que su uso excesivo de debe a que que este lago de alta montaña es enormemente accesible en comparación con otros del Pirineo al mismo tiempo que presenta unas características naturales muy especiales. "Cuenta con un terreno perimetral muy delicado: un suelo húmedo muy sensible a la presión humana. El simple hecho de que la gente acampe o permanezca tumbada continuamente sobre ese terreno genera un deterioro severo en el suelo, independientemente de que además se ensucie la zona", explica Usieto.
El riesgo de incendios, asociado a la sequía y las altas temperaturas, también preocupa este verano."La acampada libre sin control en puntos como Plan o la zona de los ibones de Piedrafita genera un riesgo altísimo. Si la gente acampa de forma incontrolada y se declara un incendio en un monte tan seco, nos encontramos ante un problema grave de seguridad porque desconocemos qué personas hay en la montaña y en qué lugares exactos se encuentran", incide Usieto sobre la necesidad de favorecer conductas apropiadas. "Nuestro ánimo no es recaudatorio ni sancionador, no subimos a poner multas por el mero hecho de ponerlas: subimos con la intención de preservar un entorno frágil", repiten desde el cuerpo policial.


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