El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA), en una resolución emitida este lunes 20 de julio, considera que el Estudio de Impacto Ambiental presentado por Aigizis SL, la empresa instrumental creada para organizar el festival Sizigia, adolece de “carencias documentales” y presenta un “insuficiente planteamiento de alternativas”.
El polémico festival, como viene informando AraInfo desde comienzos de este año, se pretende organizar a orillas del embalse de La Sotonera, un ecosistema de alto valor medioambiental integrado en la Red Natura 2000 como espacio ZEPA. Los escenarios y parte de la infraestructura, tal y como queda plasmado en la propia documentación presentada por la empresa, se sitúan dentro del propio espacio protegido. Otra vertiente de esta cita que despierta una importante controversia es su política comercial de contratar artistas israelíes para atraer público de la entidad colonial.
La resolución del organismo público emplaza a los organizadores a iniciar un “procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria”. Es decir, les insta a someter el proyecto a un proceso más completo y exhaustivo si desean continuar con él. Esta era, precisamente, una de las principales reclamaciones de buena parte de las decenas de alegaciones presentadas durante el periodo de exposición pública, entre ellas la formulada por el Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea, en cuyo término municipal se encuentra el lugar previsto para la celebración.
Los argumentos del INAGA
Entre los principales motivos del INAGA para sostener la ausencia de autorización para la celebración del macrofestival —que, conviene recordar, es preceptiva— figuran, por ejemplo, las restricciones recogidas en una directiva del Gobierno de Aragón de enero de 2026, en la que se prohíbe expresamente la organización de eventos en espacios naturales protegidos o en un radio inferior a 400 metros de los mismos. Como destaca la resolución, la ubicación del festival se encuentra afectada de lleno por esta prohibición.
Como hemos adelantado, otra de las principales motivaciones ha sido que el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la organización del festival no propuso localizaciones alternativas fuera de espacios protegidos o situadas en entornos urbanos.
Afecciones sobre la fauna y la ZEPA
El organismo aragonés aprecia en el proyecto “afecciones directas e indirectas a la Red Natura 2000 que comprometen la integridad del espacio ZEPA ES000290 'La Sotonera'. El proyecto no contribuye a la mejora de su hábitat que permita la recuperación y expansión de las especies de avifauna que han motivado la declaración de ZEPA, ni guarda relación con la gestión del espacio”. Entre las afecciones, que considera de “impacto alto” sobre la fauna, señala que “la exposición continuada a elevados niveles de ruido puede alterar los patrones de comportamiento de numerosas especies de aves, dificultando la comunicación intraespecífica, reduciendo la eficacia en la búsqueda de alimento, alterando los comportamientos de vigilancia e incrementando los niveles de estrés fisiológico”.
También apunta que “la contaminación lumínica asociada a los escenarios y al propio desarrollo de la actividad por la zona de acampada, de aparcamiento y otras instalaciones auxiliares puede provocar alteraciones significativas en los ciclos biológicos de las aves, especialmente en aquellas especies de hábitos nocturnos o crepusculares”.
El INAGA considera que la actividad del festival puede tener afecciones “especialmente sobre la fauna catalogada caracterizada por una baja productividad reproductora y una elevada sensibilidad frente a las perturbaciones humanas, [que] adquieren especial relevancia al desarrollarse el evento en el mes de agosto, ya que, aunque para muchas aves haya finalizado la fase estrictamente reproductora, durante estas fechas se prolonga el periodo de dependencia juvenil y dispersión postreproductora, etapa durante la cual los ejemplares jóvenes continúan dependiendo parcial o totalmente de los adultos para su alimentación y aprendizaje”. A ello añade “la afección por la ocupación temporal de más de 54 hectáreas de terreno que incluye parcelas agrícolas y superficies de vegetación natural que son utilizadas por diversas especies para alimentación y refugio”.
Otro argumento con el que el INAGA motiva su decisión es el “elevado consumo de recursos naturales y generación de residuos en un corto plazo de tiempo, que podría sobrecargar los sistemas de gestión, máxime cuando se realiza en fechas de menor disponibilidad de agua y de mayor generación de residuos en la comarca por coincidir con las fiestas de San Lorenzo”, las fiestas mayores de Uesca.
“Elevado riesgo de incendios”
La resolución advierte del “elevado riesgo de incendios y riesgo de contaminación de aguas derivados del montaje, funcionamiento y desmontaje del proyecto en un periodo coincidente con la canícula estiva, que provoca riesgo extremo”. Además, advierte de la necesidad de “tener en consideración que la campaña de incendios de 2026 está siendo de enorme gravedad, con varias declaraciones de alerta de incendios rojo plus que restringen actividades como la aquí evaluada”.
Por último, el organismo reconoce la existencia de una “contestación social al proyecto con la presentación de alegaciones durante el trámite de información pública”, entre las que destaca la del Ayuntamiento de Alcalá de Gurrea, que “solicita la evaluación de impacto ambiental ordinaria”.
Además de esta alegación municipal, la resolución informa, como ya adelantó AraInfo la semana pasada, de la avalancha de alegaciones presentadas por la Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR), la Sociedad Aragonesa de Protección de los Animales y Plantas (SAPAP), la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), el Club de Escalada de Guara, el Grupo Ecologista del Somontano, el Grupo Ornitológico Oscense, la Asociación Medioambiental SOS Ribagorza o la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), además de la alegación del municipio granadino de Castril. El INAGA informa también de la presentación de 40 alegaciones particulares promovidas por el colectivo Sobrarbe por Palestina y otras 29 presentadas directamente por otras personas. En total, el proyecto ha recibido casi 80 alegaciones.
Tampoco existen permisos municipales
Consultado por AraInfo, José Eugenio Marín Atarés, alcalde de Alcalá de Gurrea, afirma que “sin todos los informes sectoriales favorables el Ayuntamiento no puede dar ningún tipo de permiso” y considera que el festival solo debería realizarse “con una resolución favorable en el proceso ordinario, que es lo que ha informado el INAGA”.
El primer edil quiere dejar claro que “no están ni a favor ni en contra” del festival, sino que lo que han demandado durante todo el procedimiento es “más información”, ya que consideraban que el estudio “está incompleto”. Algo en lo que finalmente el INAGA ha terminado dándoles la razón con su resolución de este lunes.
Huida hacia delante
El festival Sizigia queda instalado en una situación de alta incertidumbre, ya que resulta imposible que cumpla con el requerimiento obligatorio del INAGA de someterse a una evaluación ambiental ordinaria. Solo el periodo de exposición pública está establecido en 30 días, y eso contando con que la empresa fuera capaz de presentar un Estudio de Impacto Ambiental que recogiera todas las exigencias —que son muchas y de calado— recogidas por el organismo público en su resolución.
Consultadas por AraInfo, personas conocedoras de este tipo de procedimientos consideran complejo, y casi imposible, reducir tanto los plazos.
Sin embargo, la organización continúa sin informar adecuadamente al público de la ausencia de autorización para la celebración del macrofestival. De la misma forma, despreciando el alto valor medioambiental de La Sotonera, continúa con el montaje de infraestructura de forma irresponsable.
Además de imágenes de las labores de montaje, la organización ha compartido infografías en sus perfiles en redes sociales en las que se aprecia claramente cómo los escenarios están planificados sobre terreno protegido —algo que ya recogía su propio Estudio de Impacto Ambiental, como informó AraInfo con anterioridad—. Incluso señalan accesos “a la playa” —así denominan a la orilla del pantano— mediante la apertura de senderos en la masa forestal que rodea la lámina de agua, propiciando el baño de los asistentes en el embalse, algo que el INAGA considera inadecuado en su última resolución.
Lejos de admitir las dificultades, y quizás el error de tratar de organizar un evento en un lugar protegido, en respuesta a las dudas expresadas por el público en algunas de sus publicaciones, la empresa organizadora asegura: “Todo marcha como debe ser. Por favor, ayúdennos a evitar la propagación de rumores infundados”.
En un mensaje privado compartido mediante una captura en la red de foros Reddit, a la pregunta de otro usuario sobre los “rumores” relativos a la ausencia de permisos, la respuesta de los promotores es que “las preocupaciones surgen a raíz de un periódico local que nos acosa con artículos malintencionados”. Mucho nos tememos que esa referencia a un “periódico local” señala directamente la rigurosa labor informativa de AraInfo.
En estos momentos, la pelota está en el tejado de las administraciones públicas, que aún están a tiempo de actuar en coherencia con la resolución del INAGA de este lunes, así como con la emitida en abril, evitando una actividad señalada como de “alto impacto” en un entorno natural protegido.


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