Las leyes están para cumplirlas


O eso es lo que siempre nos dicen desde el oficialismo político y administrativo, pero luego son los primeros en incumplir, cuando deberían dar ejemplo, máxime si quien dicta esa norma jurídica es quien debe cumplirla. Es justo lo que no se cumple en Aragón con la protección de nuestra rica y variada naturaleza.


Hace escasos días el nuevo director general de Medio Natural, Oscar Fayanas comparecía en la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes de Aragón para exponer sus líneas de actuación. Y sorprendió al afirmar que la protección de Canal Roya no iba a ser una de sus prioridades, alegando que donde hay un déficit de protección es en superficie mediterránea con sólo un 1%, qué por supuesto estamos de acuerdo en que debe incrementarse ese porcentaje, especialmente en la provincia de Teruel que no cuenta con ningún Parque Natural.


Pero ello no es óbice para que no se acometan otras iniciativas que llevan muchos otros años arrastrándose, como es precisamente el caso del proyectado Parque Natural Anayet-Partacua en 2006, con la excusa de que ya hay espacios protegidos de la parte alpina.


Para empezar, el Sr. Fayanas tendrá que reconocer que incluso el Parque Nacional de Ordesa, que efectivamente cumple el mínimo de hectáreas que establece la ley, pero su zona de protección periférica debería ser parte del propio parque, garantizando proteger de forma integral el sistema ecológico y geomorfológico de sus cuatro grandes valles: Pineta, La Munia, Cotiella, y Escuaín. Ordesa representa uno de los sistemas montañosos más espectaculares de Europa. Y sigue siendo uno de los parques de alta montaña más pequeños, mereciendo su ampliación.


Por otra parte, que haya zonas alpinas ya declaradas como Parques Naturales tampoco impide que otras zonas igualmente de alta montaña muy representativas, y bien conservadas, que además lindan con un Parque Nacional francés, no pueda darse la protección que merece. Y en esto, el Sr. Fayanás coincidirá conmigo, como geólogo que es de formación, que el pitón volcánico del Anayet, es un lujo que los aragoneses no podemos perder, justo enfrente a su hermano el Midi d'Ossau en territorio francés y protegido con la máxima figura desde hace muchos años. Y por supuesto las turberas y la canal circundante, que es un corredor biológico de primera magnitud, así como uno de los nacimientos del río Aragón, todavía virgen y no degradado como el de Astún.


No creo que el mundillo naturalista de esta tierra pida cosas tan difíciles e imposibles. Aún con esas actuaciones Aragón seguirá siendo la última comunidad en superficie protegida, no cumpliendo con los estándares que establecen las estrategias europea y española de proteger el 30% del territorio, y el 10% estrictamente protegido.


En Aragón llevamos 20 años con un PORN para dar cumplimiento a una demanda de la sociedad, refrendada en las Cortes de Aragón y que los diversos gobiernos autonómicos han incumplido. Pueden alegar que ya hay una sentencia declarando que ese proceso está caducado. Pero saben que eso ocurrió precisamente por la dejación de funciones de quienes nos gobernaron en esos años.


Y saben también que siguen incumpliendo un decreto legislativo que en su artículo 30 de protección preventiva dice textualmente: “Cuando de las informaciones obtenidas por el departamento competente en materia de conservación de la naturaleza se dedujera la existencia de una zona bien conservada, amenazada por un factor de perturbación que potencialmente pudiera alterar tal estado, se establecerá un régimen de protección preventiva”. Y continúa en su punto primero: “Se iniciará de inmediato el procedimiento de elaboración del plan de ordenación de los recursos naturales de la zona, de no estar ya iniciado”.


Es evidente que las autoridades aragonesas no cumplen su propia legislación, al menos con el proyectado Parque Natural Anayet-Partacua.


Ahora además tienen la oportunidad de demostrar que sí cumplen con sus obligaciones normativas, prohibiendo el anunciado festival Sizigia, con miles de personas y cuatro escenarios, dentro de una Zona de Especial Protección para las Aves en el embalse de La Sotonera.


Al igual que debería parar las obras de la unión de las estaciones de Astún y Candanchú a través de un transporte por cable, cuando nuevamente todo el trazado está inmerso en otra ZEPA, y con un contencioso en los juzgados.


Y sí, las normas y las leyes están para cumplirlas. Todos los ciudadanos, empresas, asociaciones o entidades del tipo que sean estamos obligados a su cumplimiento. Y no podría ser de otra manera, las administraciones también. Sobre todo, si son las que proponen leyes y las promulgan, todavía más exigible su cumplimiento.

Publicar un comentario

0 Comentarios