El informe de la Cámara de Cuentas desmonta la gestión del INAGA y evidencia el fracaso de la comisión de investigación sobre las renovables

 



Se dice que cuando el río suena, agua lleva. pero Lo del Inaga, no es que suene, es una auténtica tormenta con rayos y centellas. Una auténtica vergüenza de un órgano que está para fiscalizar las actuaciones en la naturaleza, pero hace de coladero para los ricos y poderosos. Ya es de dominio público y ahora se suma el Tribunal de Cuentas.

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