ARDE denuncia graves irregularidades en una explotación porcina con sello de “bienestar animal”, donde ha documentado animales enfermos sin atención, cadáveres en descomposición, presencia de ratas y posibles riesgos para la salud pública. Ha trasladado los hechos a las autoridades por presuntos delitos de maltrato animal, publicidad engañosa y contra la salud pública.
Una granja porcina ubicada en Castellote, Maestrazgo, ha sido denunciada por presuntas irregularidades graves y delitos de maltrato animal, contra la salud pública y publicidad engañosa ante la Fiscalía. Destaca la convivencia de cerdos vivos con cadáveres en avanzado estado de putrefacción y la presencia de animales gravemente enfermos a pesar de que la granja dispone de sellos de bienestar animal.
Las imágenes que salen a la luz gracias al colectivo de protección animal ARDE corresponden a una investigación que ha tenido lugar desde octubre de 2025 hasta febrero de 2026 en una granja porcina formada por dos naves con 1.500 cerdos destinados al engorde para obtención de carne. La explotación ganadera se ubica en la comarca aragonesa del Maestrazgo, en concreto en el municipio de Castellote y lleva los cerdos a un matadero en Girona que vende embutido y fiambre en supermercados de toda la península.
Los cerdos viven con huesos y cadáveres en avanzado estado de descomposición, algunos canibalizados, repletos de moscas y larvas. Se ha documentado la presencia de ratas. La organización ha denunciado estos hechos ante la Fiscalía de Teruel por presuntos delitos contra la salud pública. De acuerdo al informe pericial veterinario presentado junto al escrito, existe un riesgo grave para la salud pública por la proliferación de bacterias, virus y parásitos transmisibles al ser humano, como la gripe porcina, la leptospirosis o la salmonella.
Se han documentado decenas de cerdos con cojeras, hernias abdominales de gran tamaño y abscesos, malnutrición y heridas, algunas de ellas agravadas por el canibalismo. De acuerdo a la veterinaria colegiada Laura Barreda: “Las hernias si no son tratadas a tiempo pueden alcanzar un gran tamaño, como se puede ver en las imágenes, pudiendo llegar a atrapar órganos internos y poner en riesgo la vida del animal (...) Son animales que no están recibiendo los cuidados necesarios, ya que podemos observar cerdos agonizando o incapaces de moverse. Las imágenes analizadas muestran violaciones sistemáticas, reiteradas y graves de la normativa de bienestar y sanidad animal en la producción de cerdos”. La asociación ARDE solicita a la Fiscalía Provincial de Teruel que estudie posibles delitos de maltrato animal por omisión, debido a la carencia de supervisión veterinaria; así como de maltrato activo, ya que han documentado como un operario patea repetidamente a varios cerdos en la cara.
ARDE remarca que los hechos descritos “podrían ser incompatibles con la normativa europea y española, en particular la Directiva 98/58/CE de bienestar animal en cría y alojamiento que obliga a alojar a los animales en condiciones que les causen sufrimiento innecesario y requiere inspección diaria y atención inmediata a animales enfermos y heridos; así como el Reglamento CE 1069/2009 de gestión de cadáveres y bioseguridad, que obliga a la recogida y eliminación higiénica de los cadáveres y prohíbe expresamente el contacto de cadáveres en descomposición con animales vivos”.
Además, la granja terolense dispone del sello de bienestar animal Welfair, de origen catalán. Se trata de un sello independiente que busca garantizar el bienestar de los animales destinados a consumo. Julia Elizalde, portavoz de ARDE: “Es alarmante que esta granja tenga el sello de bienestar animal. El certificado se convierte en una mera herramienta de marketing. Los consumidores son engañados, creyendo apoyar el bienestar cuando en realidad están financiando la explotación y el sufrimiento animal. Solicitamos a la Fiscalía que investigue si los responsables de esta explotación ganadera están presuntamente incurriendo en un delito de publicidad engañosa al servirse de sellos para poder percibir más ingresos por la venta de carne supuestamente de mayor calidad cuando en la realidad no cumple los requisitos mínimos legalmente requeridos”. El matadero que vende la carne de esta granja, afirma públicamente que sus granjas no utilizan antibióticos, pero durante la investigación se han encontrado varios antibióticos en la misma explotación.
No es la primera vez que se desvelan irregularidades en una granja certificada con el sello de bienestar animal Welfair. En mayo de 2025, ARDE sacó a la luz imágenes de la mayor granja de las Illes Balears. La Conselleria de Agricultura multó a la granja con 200.100 euros y redujo su capacidad a un tercio, 40.000 gallinas, tras la denuncia de los animalistas. Además, Igualdad Animal denunció recientemente maltrato “sistémico” en nueve granjas porcinas de Aragón y alertó de que una explotación puede tardar hasta 60 años en ser inspeccionada.
Desde ARDE, asociación denunciante, exigen el cierre inmediato de las instalaciones. Elizalde, añade: “Los hechos observados en esta granja no son un caso aislado. La violencia en la industria ganadera es sistemática, porque se trata a los animales como máquinas en una fábrica, no como los seres sintientes que son. Demandamos al Gobierno y los supermercados acciones urgentes para poner fin a las granjas de los horrores”.


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