Desprenderse de un animal con el que se ha convivido es un acto de cobardía e irresponsabilidad. Es preferible pensar las consecuencias antes de adoptarlo. No obstante hay circunstancias de fuerza mayor que pueden obligarte a desprenderte de tu perro o gato de un modo definitivo. En ese caso, debes buscarle un nuevo hogar y darle una nueva oportunidad. Si se trata de una cuestión de tiempo para poder encontrar a alguien que lo quiera, y no puedes hacerte cargo de él por más días, llévalo a una guardería mientras realizas las gestiones para su adopción en un nuevo hogar.
Si piensas que la nueva adopción de tu animal es difícil por su
avanzada edad, mal carácter, problemas de salud... puedes ahorrarle
sufrimientos llevándolo a tu veterinario para que lo sacrifique.

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