La UE rebaja la protección sobre el agua y pone en riesgo la salud y el futuro de nuestros ríos

 


Una iniciativa de amplia incidencia ciudadana e institucional se ha puesto en marcha en defensa de la Directiva Marco del Agua (DMA), un pilar de la política ambiental europea que garantiza la protección de los recursos hídricos, su gestión sostenible y el derecho al agua como bien común y que la Comisión Europea pretende “simplificar”. La Red de Agua Pública de Aragón (RAPA) participa activamente en esta campaña y ha solicitado a organizaciones y personas individuales la adhesión a un manifiesto.

La Red de Agua Pública de Aragón (RAPA), integrada en la Red Agua Pública estatal (RAP), solicita a organizaciones y personas individuales la difusión y adhesión a un manifiesto promovido por la sociedad civil y entidades como Ecologistas en Acción, Amigas de la Tierra o Fundación Nueva Cultura del Agua, entre otras.

La salud y el futuro de nuestros ríos en peligro
La preocupación nace del anuncio de revisión de la Directiva Marco del Agua, planteada por la Comisión Europea como parte de un paquete denominado ‘Simplificar para lograr una competitividad sostenible’. Según el manifiesto difundido por diversas entidades, esta propuesta incluiría modificaciones que reducirían los mecanismos de protección del agua, simplificando autorizaciones ambientales, debilitando el principio de no deterioro y facilitando la apertura de proyectos industriales sin suficientes garantías de protección ecológica y sanitaria.

Para las organizaciones firmantes la DMA no es un simple conjunto de normas, sino “un instrumento fundamental para proteger y mejorar el estado de nuestros ríos, acuíferos, humedales, deltas y estuarios”, y cualquier rebaja de sus estándares supone “un retroceso inaceptable en plena crisis climática y de estabilidad ambiental”.

La RAPA ha tomado esta alerta como punto de inflexión para intensificar la movilización desde Aragón, incidiendo en que la posible revisión no solo afecta a la política hídrica comunitaria sino al reconocimiento del agua como un bien público y un derecho humano, particularmente amenazado por modelos de desarrollo que priorizan la desregulación y la competitividad global por encima del interés general con especial afección en nuestro país, amenazado por la invasión descontrolada de centros de datos y otras industrias extractivas.

Movilización ciudadana: el manifiesto y la recogida de firmas
El Manifiesto en defensa de la Directiva Marco del Agua, accesible de forma pública, detalla las razones por las que numerosas organizaciones de la sociedad civil consideran necesaria la defensa de la normativa tal y como está actualmente estructurada. Entre otras demandas, el texto rechaza reducciones de los requisitos de protección ambiental asociados a nuevos proyectos industriales, señala los riesgos de contaminación y deterioro de ecosistemas acuáticos si se debilitan obligaciones clave, y exige que la normativa mantenga su enfoque centrado en la protección de la salud humana y la sostenibilidad de los recursos hídricos.

La campaña incluye un formulario de adhesión y firmas para personas y organizaciones que quieran apoyar estas demandas con carácter abierto y transversal, buscando construir una red de apoyo ciudadano frente a los cambios legislativos propuestos por la Comisión Europea.

Algunas claves de la Directiva Marco del Agua
La Directiva 2000/60/CE, conocida como Directiva Marco del Agua (DMA), fue aprobada para unificar la política del agua en la Unión Europea y garantizar la protección integral de las aguas superficiales y subterráneas, con objetivos como alcanzar un buen estado ecológico y químico de las masas de agua, prevenir el deterioro ambiental y promover el uso sostenible de este recurso esencial para la vida. La DMA introdujo por primera vez a nivel continental la noción de cuenca hidrográfica como unidad de gestión (usada ya en nuestro país, Aragón, desde una CHE de ámbito supranacional), impulsando una planificación integrada a nivel territorial y comunitario.

Desde su entrada en vigor, la directiva ha sido un referente para políticas públicas del agua, impulsando mejoras en limpieza de aguas residuales, reducción de contaminantes y mayor transparencia en la planificación hidrológica. Sin embargo, datos recientes indican que todavía una parte significativa de las aguas europeas no cumple los estándares deseados, lo que hace aún más crítico mantener y perfeccionar el marco actual.

Política hídrica y presiones regulatorias en el contexto europeo
La alarma expresada por la aragonesa RAPA y otras entidades nacionales y estatales se enmarca en un contexto más amplio de debates sobre la futura política hídrica europea.

Recientemente, el Consejo de la UE ha adoptado acuerdos para actualizar normas de calidad del agua, incorporando más contaminantes y reforzando estándares de seguimiento químico y ecológico, aunque con preocupaciones sobre nuevas excepciones que podrían debilitar la protección general.

Por ello, organizaciones como Greenpeace, WWF y Ecologistas en Acción han solicitado a la comisaria europea de Medio Ambiente que no impulse modificaciones que reduzcan la ambición de la DMA, destacando su papel en la adaptación al cambio climático y en la defensa de la biodiversidad.

El desarrollismo capitalista contra la vida
Al mismo tiempo, movimientos ciudadanos continentales como el ‘Movimiento Europeo del Agua’ han alertado de que las propuestas de revisión de la Comisión Europea podrían responder a “intereses que priorizan la competitividad industrial”, unos intereses privados justificados con una narrativa de reducción de cargas administrativas, en conflicto con la protección ambiental.

Estas tensiones reflejan un cruce de prioridades dentro de las instituciones europeas entre, por un lado, reforzar la resiliencia de los recursos hídricos frente a crisis climáticas y ecológicas y, por otro, flexibilizar la normativa bajo argumentos de competitividad y simplificación burocrática.

Es una falsa dicotomía planteada por la Comisión Europea: elegir entre la vida o las industrias extractivas capitalistas, olvidando intencionadamente que sin vida no hay industria ni desarrollo.

Graves implicaciones para Aragón: la rabosa en el corral de las gallinas
Para colectivos como la RAPA, el debate trasciende lo técnico: se trata de quién decide sobre el agua y con qué criterios. Desde esta perspectiva, la defensa de la DMA se vincula con demandas más amplias de gestión pública, participación ciudadana y protección de bienes comunes frente a su mercantilización o subordinación a lógicas industriales globales.

La campaña ciudadana en defensa de la DMA quiere poner en manos de la ciudadanía una herramienta de participación directa, la recogida de firmas, para influir en la agenda política europea y aragonesa, justo cuando las decisiones sobre la DMA podrían materializarse legislativamente en los próximos meses en Europa y cuando en nuestro país estamos pendientes de un nuevo pacto de gobierno entre las derechas, extremas PP y ultras Vox, para dirigir el Gobierno de Aragón.

Una DGA para la que los negacionistas del cambio climático, un Vox que acusa de terroristas a quienes defienden la vida, exigen a Jorge Azcón las consejerías de Agricultura y Medio ambiente: la rabosa en el corral de las gallinas.

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