El Pirineo está cambiando y sus especies comienzan a mostrarlo de forma cada vez más clara. Un encuentro transfronterizo celebrado en Foix (Francia) en el ámbito del proyecto INBIOPYR ha puesto sobre la mesa los primeros resultados del análisis de varias especies centinela, cuyos comportamientos reflejan modificaciones en la distribución y en los ciclos biológicos vinculadas al cambio climático.
Entre los indicadores más significativos destaca el desplazamiento altitudinal de algunas especies, como el bisbita alpino (Anthus spinoletta), un ave propia de los pastizales de alta montaña que, según los datos recogidos en los últimos quince años, está siendo detectada a cotas cada vez más elevadas. Este fenómeno implica una reducción de su hábitat disponible y un aumento de su vulnerabilidad, al tratarse de una especie ya adaptada a los niveles más altos de la cordillera.
El proyecto INBIOPYR, financiado por el programa Interreg POCTEFA y liderado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, tiene como objetivo armonizar la recogida de datos sobre fauna a ambos lados del Pirineo y desarrollar indicadores que permitan medir la magnitud de estos cambios. En él participan entidades como el Institut Català d’Ornitologia, la Liga para la Protección de las Aves o el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, entre otros.
Durante el seminario celebrado el pasado 11 de marzo se analizaron estos indicadores a partir de la abundancia y presencia de especies en el espacio y el tiempo. Tal y como señaló Esther Güiza Márquez, del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, estos datos permiten relacionar directamente las variaciones en la fauna con indicadores climáticos, convirtiéndose en herramientas clave para comprender los efectos del calentamiento en los ecosistemas de montaña.
Las aves se perfilan como uno de los indicadores más claros. Además del bisbita alpino, el cuco (Cuculus canorus) muestra también una tendencia a aparecer con mayor frecuencia en cotas más elevadas, al tiempo que disminuye su presencia en zonas de menor altitud. Esta redistribución se refleja igualmente en su abundancia: menor en montaña baja, estable en media montaña y creciente en áreas de alta montaña.
Pero los cambios no se limitan al espacio. Los estudios fenológicos apuntan también a alteraciones en los ciclos biológicos. Es el caso de la mariposa apolo (Parnassius apollo), cuyo periodo de mayor frecuencia de observación se ha adelantado progresivamente en los últimos años, lo que sugiere una respuesta directa a las variaciones climáticas.
Desde el proyecto se subraya la importancia de este seguimiento continuado y de la cooperación transfronteriza. Según Olatz Aizpurua, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, estos resultados permiten detectar de forma temprana los efectos del cambio climático y sentar las bases para mejorar la toma de decisiones en materia de conservación en la cordillera pirenaica.


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