Ahora que el gobierno central limitó el número de reses de vacuno que pueda tener una granja para evitar las macrogranjas, y aprovechando que los huevos están más caros que nunca, los especuladores dirigen sus miradas al sector avícola, con macrogranjas de gallinas que no tienen fijada un límite de ejemplares. Una nueva amenaza. Y por supuesto en Aragón donde todos es posible, no hay controles ni límites y Azcón les pone la alfombra roja.
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