Una historia para concienciar sobre el abandono animal y recordar que los perros no son regalos, sino compañeros para toda la vida.
Cada Navidad y cada Día de Reyes, miles de perros esperan algo que nunca llega: una familia que no los abandone. Detrás de las cifras del abandono animal en España hay historias rotas, vidas marcadas y animales que no entienden por qué dejaron de ser queridos.
Esta es la carta de uno de ellos, un perro abandonado que escribe a los Reyes Magos para pedir lo único que desea: un hogar para siempre.
El abandono animal en España: cifras que no dejan indiferente
La tasa de abandono de animales de España se sitúa entre las más altas de Europa. Según el estudio "Él nunca lo haría 2022" de la Fundación Affinity, alrededor de 285.000 perros y gatos fueron recogidos al año por protectoras de todo el país.
Datos que van de la mano con los presentados por el Gobierno de España en el marco de la aprobación de la nueva ley de bienestar animal. Cada año en nuestro país se abandonan a más de 300.000 animales de compañía, a tenor de las cifras de la dirección general de Derechos de los Animales.
Unos datos que pretenden verse mermados tras la aprobación -a comienzos de este año- de la ley de bienestar animal. ''Sacrificio cero, abandono cero'': ese es el objetivo de la nueva legislación, y para conseguirlo desde el Ejecutivo subrayan que una de las claves es concienciar a la sociedad sobre el abandono, la compra y la esterilización de los animales de compañía.
A continuación, actuamos como altavoz de uno de los miles de perros abandonados en España con el objetivo de concienciar al lector sobre la importancia de la compra y/o adopción responsable.
Son muchas las personas que deciden compartir la vida con un perro sin tener en cuenta lo que eso conlleva y, lamentablemente, cuando se dan cuentan toman una decisión que afectará para siempre a la vida del animal.
Si vas a adoptar, ¡hazlo con cabeza! ¡Ese gesto debe ser para toda la vida! 🙏
Carta de un perro abandonado a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos,
Este año he sido muy bueno y por esa razón; me atrevo a pedir algo muy especial para mi, aplicable también a todos los perros del mundo que -al igual que yo- han sido abandonados por sus familia. Solo deseo una familia que me quiera. ¿Tan difícil es? Parece que sí.
Muchas personas no son capaces de tomar conciencia sobre este problema que, desgraciadamente no desciende puesto que la gente no escucha mis gritos (ni tampoco los de otros perritos en mi misma situación). Unos llantos desesperados que lanzo desde las instalaciones de la asociación en la que vivo a la espera de que ocurra un milagro. ¡Deseo que alguien se enamore de mi, me acoja en su regazo y me lleve a su casa por y para siempre. Nada más!
He perdido la cuenta de los días que llevo aquí, sobreviviendo entre las rejas de mi chenil. He tratado, por todos los medios, de olvidar el traumático día en que mi amada familia me dejó tirado en la carretera porque les suponía un problema. Fui un mero regalo de Navidad que compraron sin responsabilidad alguna y sin valorar lo que suponía compartir la vida con alguien como yo.
Ellos nunca supieron lo que significa compartir su vida con un perro como yo. Ellos jamás se dieron cuenta de que un peludo cambiaría su vida, de que yo cambiaría su rutina y mi llevaron a su casa sin pensar. Meses más tarde, actuaron desbordados por la situación (o eso quiero pensar) y me abandonaron sin mirar atrás. ¡Qué triste! ¿Verdad?
No les guardo rencor puesto que durante unos meses fueron el centro de mi vida y el motor de mi existencia -y sé que yo fui el suyo-. Pero hoy me confieso ante vosotros, mis queridos Majestades, me rompieron el corazón en mil pedazos puesto que siempre vi desde la barrera el grave problema del abandono animal y jamás pensé que me ocurriría a mi. ¡Qué equivocado estuve! ¡Esto le puede pasar a cualquiera!
Por lo tanto, solo quiero pedir que este tipo de situaciones dejen de producirse y que la gente reflexione de lo que supone tener un perro antes de comprar o adoptar uno. No somos cosas, no somos juguetes, no somos regalos.


0 Comentarios